Una fuerte protesta de los vigiladores generó la paralización del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, uno de los más importantes de Europa. Los trabajadores, conocidos en España como vigilantes, bloquearon la terminal en reclamo de mejoras salariales y el reconocimiento de adicionales por vacaciones y por peligrosidad.
El conflicto se centra en la exigencia de un plus vacacional similar al que perciben los vigiladores en Argentina, así como un plus de peligrosidad similar al que reciben sus colegas del escuadrón anti explosivos, dada la responsabilidad de trabajar en una infraestructura crítica como lo es un aeropuerto.
La medida de fuerza se desarrolla en un contexto de alta sensibilidad en materia de seguridad, ya que España mantiene desde 2015 el nivel 4 de alerta antiterrorista. Esta situación refuerza la postura de los vigiladores, quienes remarcan la importancia de su labor en la prevención y el control de riesgos en espacios de gran concurrencia.
La protesta provocó importantes complicaciones para miles de pasajeros, con demoras que alcanzaron hasta las nueve horas en los vuelos programados. Ante el impacto de la medida, el Gobierno español tuvo que intervenir para garantizar el transporte aéreo, aunque el paro continúa vigente.
Los trabajadores fueron contundentes en su reclamo y aseguraron que no se moverán hasta obtener respuestas concretas a sus demandas. La situación mantiene en vilo al aeropuerto madrileño y podría extenderse si no se alcanza una solución en las próximas horas.


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